Han pasado unos días históricos, ese tipo días que tienen ese tono especial que los distingue (como ya sé a dicho un par de veces), pero, estos son más especiales todavía. Porque de alguna manera manera me di cuenta que yo, termine formando parte de la historia, no en el sentido romántico claro.
Y, el mejor ejemplo que puedo usar es el día, viernes 22 de febrero del 2008, cuando asistí al CUCS para ver al famoso Watson, ese investigador (junto con otros DOS) que hicieron el gran descubrimiento del modelo de la cadena del DNA.
Sin embargo, y ahondando un poco mas en mi vida como hace unas cuantas semanas no lo hago. Me siento un poco extraña -además claro por las hormonas- ese sentimiento extraño tiene una explicación, en este momento no se si es racional por que me cuesta un poco explicarla… siento como si realmente estuviera entrando en el ‘mundo real’.
Ya e tomado la aventura de intentar hacer algo mas, además de mi tediosa rutina, variar mi comportamiento, mi visión sobre las cosas, situaciones o ya de plano habitar ese mundo que muchos años estuve evitando, y lo que ahora sin mayor remedio… tomar esa palabra que dice: madurar (da un poco de miedo, eso de dejar de ser una simple soñadora infantil).
Esa aventura la particularizo mucho porque no es como las demás, cada tanto siento que cambio un poco para bien, pero al mismo tiempo dejo un ratro de inequívoca inquietud. Realmente me siento a la expectativa…
Cuando te das cuenta de que puedes hacer algo, o en mi caso, ese algo que puede cambiar o darme un poco o todo de esas cosas que e querido (no materiales), es como un gran peso pero al mismo tiempo un alivio.
Estoy empezando a vagar, y lo vuelvo a decir… pese a cualquier cosa, a partir del día que decidí darme una oportunidad… me siento feliz.
Qué cosas tan extrañas me pasan a mi.
¿Será…?